Sampai Salud es un centro de Fisioterapia, Osteopatía y Kinesiología PiscoNeuroIntegrativa, que nace con una finalidad terapéutica y con el principal objetivo de ofrecer una atención personalizada buscando el bienestar de nuestros pacientes.

Durante los años de práctica clínica, nos ha acompañado en nuestro proceso de aprendizaje, el entusiasmo y la voluntad de comprender la complejidad del ser humano, desde un enfoque global. Por ello, Sampai Salud plantea una forma de terapia que aborda, entiende y ve al individuo desde varios planos, que están constantemente en interacción e influyendo los unos sobre los otros. Estos planos son el estructural o físico, bioquímico, emocional y energético, siendo «salud» el resultado de una buena funcionalidad de todos ellos.

PLANOS

Plano estructural o físico

El dolor es la señal que nos envía el cuerpo para hacernos consciente de que existe algún desarreglo o desequilibrio estructural y funcional.

Con estructura nos referimos a todo aquello que sustenta nuestro cuerpo, es decir a nuestras articulaciones, a nuestros músculos y tendones, a los ligamentos, a las fascias que recubren cada uno de nuestros órganos y tejidos, a nuestro cráneo, nuestra mandíbula etc. Por tanto, si estas estructuras están libres de tensiones y funcionan correctamente, también lo hará la función relacionada, es decir la parte sensitiva, la parte visceral y sobre todo el movimiento asociado a esas estructuras.

Plano bioquímico

La alimentación, los procesos hormonales, la absorción de nutrientes y los procesos enzimáticos, la eliminación de toxinas y productos metabólicos, la correcta función hepática y endocrina, el sistema linfático, la sangre, la motilidad intestinal, etc., tienen importancia de primer orden sobre nuestra salud. Somos lo que comemos, lo que no comemos, lo que absorbemos y lo que no absorbemos, etc.

 

Plano emocional

Cuando hablamos de plano emocional, hacemos referencia al campo somatoemocional, ya que no existe proceso emocional que no tenga una respuesta del cuerpo vegetativa, directa y automática. Todo estímulo consciente o no consciente que active los centros emocionales, necesitará de vías de respuesta, que a su vez activarán nuevas vías emocionales. De ahí la importancia de entender estos procesos, y poder interactuar con el cuerpo del paciente. El cuerpo del paciente nos habla y expresa donde pueden encontrarse nudos inconscientes. El trabajo de un terapeuta somatoemocional es liberar las tensiones emocionales contenidas en las tensiones físicas de los tejidos, músculos, articulaciones, fascias…

La emoción es otra parte del cuerpo y por tanto interactúa sobre él. Aquello que le sucede a nuestro cuerpo le sucede también a nuestra mente y lo que le sucede a nuestra mente mueve una emoción, que se vehiculariza en todo nuestro cuerpo.

¿No puede la tristeza hacer brotar lágrimas de nuestros ojos? ¿No puede una emoción intensa quitarnos el sueño? ¿No puede el estrés darnos acidez de estómago? ¿No puede el miedo hacernos temblar y sudar?

 

Plano energético

Nuestro cerebro funciona “a chispazos”, con energía.

Todo proceso fisiológico precisa de un sustento energético. El cuerpo humano genera, absorbe y transforma diferentes campos energéticos, para su sustento y vitalidad. Cada uno de nuestros centros neurales en el cerebro genera electricidad para funcionar. Hablar de campo energético no significa hablar de magia o esoterismo, forma parte de la ciencia, los campos electromagnéticos y sus variaciones generadas por el ser humano son hoy en día medibles con precisión. El ser humano puede estar en un déficit energético general, o en circuitos concretos de transmisión y generación, puede estar sometido a corrientes perjudiciales, tales como las geopatías o campos terrestres, contaminación electromagnética de los edificios, líneas Hartmann, etc.

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