La importancia del hueso hioides

Hoy vengo a hablaros del hueso Hioides, uno de los huesos más desconocidos de todos y a la vez más influyentes en la región craneal, cervical y dorsal y por tanto con un protagonismo brutal tanto en el movimiento de la cabeza, del cuello, del tórax, de la mandíbula, de la boca, de la lengua, en la deglución, en la masticación, etc.

Es un hueso tan importante como peculiar, es un hueso medio, impar, simétrico, que no se articula directamente con ningún otro (se encuentra «suspendido» entre la mandíbula y el esternón), es considerado el responsable del lenguaje humano (si no fuera por él hablaríamos aún con sonidos guturales).

En primer lugar debemos decir que es un hueso que separa el cuello en dos zonas, la zona suprahioidea (superior al hueso hioides) y la infrahioidea (inferior) y que ambas zonas deben mantener un equilibrio de fuerzas perfecto.  

En segundo lugar destacaríamos la relación entre el hioides, los temporales y la mandíbula, los ligamentos estilohioideos son como tensores o riendas que van desde los temporales y pilotan al hioides, de manera que influencian a la mandíbula que se posicionará en función de cómo el hioides la dirija. Por tanto podríamos decir que el hioides es un punto de apoyo entre el temporal y el maxilar inferior favoreciendo la relación entre ambos y determinando esta relación. 

Por supuesto que el hioides tiene gran relación con la musculatura y fascia cervicodorsal y dependiendo de su posicionamiento influirá sobre las estructuras cervicales y dorsales. La musculatura de la boca está directamente relacionada con la musculatura cervical y dorsal y el hioides es el nexo de unión de estos músculos (por ejemplo: si al abrir la boca para masticar, a la vez no fijara la musculatura cervical, la musculatura suprahioidea haría que el cuello se flexionara). El hioides se situa como pivote entre la musculatura que está por encima (de cuello, base de la boca y occipucio) y la musculatura que está por debajo de él (de las clavículas, esternón y escápulas), de ahí su gran importancia para mantener estas sinergias y por tanto asumimos que cualquier alteración en la masticación, deglución, amamantamiento, respiración etc puede influenciar nuestra postura cervical y dorsal y viceversa. 

Por último también diremos que el hioides tiene una función estructural defensiva de la laringe, previene la regurgitación de los alimentos (al servir de anclaje al músculo digástrico) y participa en la mantención de la vía aérea.

En Sampai Salud llevamos muchos años tratando lesiones relacionadas con el hueso hioides, algunas de ellas con síntomas claros como sensación de laringitis, faringitis, rinitis o dolor en la cara anterior del cuello etc, o alteraciones posturales cervicales, síntomas en las articulaciones temporomandibulares, alteraciones emocionales relacionadas con ansiedad, todas ellas tratables con fisioterapia desde el hioides y con mejorías claras para nuestros pacientes. 


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